1 Corintios 1,10

"Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio."
1 Corintios 1,10
Mostrando entradas con la etiqueta oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oración. Mostrar todas las entradas

Padre Nuestro -Original en Arameo- (Parte II)

(Viene de Padre Nuestro -Original en Arameo- (Parte I))
LAS SIETE PETICIONES

¿Cómo está compuesta la oración del Señor? (CEC 2803-2806; 2857)

La oración del Señor contiene siete peticiones a Dios Padre. Las tres primeras, más teologales, nos atraen hacia Él, para su gloria, pues lo propio del amor es pensar primeramente en Aquel que amamos. Estas tres súplicas sugieren lo que, en particular, debemos pedirle: la santificación de su Nombre, la venida de su Reino y la realización de su voluntad. Las cuatro últimas peticiones presentan al Padre de misericordia nuestras miserias y nuestras esperanzas: le piden que nos alimente, que nos perdone, que nos defienda ante la tentación y nos libre del Maligno.

¿Qué significa “Santificado sea tu Nombre”? (CEC 2807-2812; 2858)

Santificar el Nombre de Dios es, ante todo, una alabanza que reconoce a Dios como Santo. En efecto, Dios ha revelado su santo Nombre a Moisés, y ha querido que su pueblo le fuese consagrado como una nación santa en la que Él habita.

¿Cómo se santifica el Nombre de Dios en nosotros y en el mundo? (CEC 2813-2815)

Santificar el Nombre de Dios, que “nos llama a la santidad” (1Ts 4, 7), es desear que la consagración bautismal vivifique toda nuestra vida. Asimismo, es pedir que, con nuestra vida y nuestra oración, el Nombre de Dios sea conocido y bendecido por todos los hombres.

¿Qué pide la Iglesia cuando suplica “Venga a nosotros tu Reino”? (CEC 2816-2821; 2859)

La Iglesia invoca la venida final del Reino de Dios, mediante el retorno de Cristo en la gloria. Pero la Iglesia ora también para que el Reino de Dios crezca aquí ya desde ahora, gracias a la santificación de los hombres en el Espíritu y al compromiso de éstos al servicio de la justicia y de la paz, según las Bienaventuranzas. Esta petición es el grito del Espíritu y de la Esposa: “Ven, Señor Jesús” (Ap 22, 20).

¿Por qué pedimos “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”? (CEC 2822-2827; 2860)

La voluntad del Padre es que “todos los hombres se salven” (1Tm 2, 4). Para esto ha venido Jesús: para cumplir perfectamente la Voluntad salvífica del Padre. Nosotros pedimos a Dios Padre que una nuestra voluntad a la de su Hijo, a ejemplo de María Santísima y de los santos. Le pedimos que su benevolente designio se realice plenamente sobre la tierra, como se ha realizado en el cielo. Por la oración, podemos “distinguir cuál es la voluntad de Dios” (Rm 12, 2), y obtener “constancia para cumplirla” (Hb 10, 36).

¿Cuál es el sentido de la petición “Danos hoy nuestro pan de cada día”? (CEC 2828-2834; 2861)

Al pedir a Dios, con el confiado abandono de los hijos, el alimento cotidiano necesario a cada cual para su subsistencia, reconocemos hasta qué punto Dios Padre es bueno, más allá de toda bondad. Le pedimos también la gracia de saber obrar, de modo que la justicia y la solidaridad permitan que la abundancia de los unos cubra las necesidades de los otros.

¿Cuál es el sentido específicamente cristiano de esta petición? (CEC 2835-2837; 2861)

Puesto que “no sólo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca de Dios” (Mt 4, 4), la petición sobre el pan cotidiano se refiere igualmente al hambre de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo, recibido en la Eucaristía, así como al hambre del Espíritu Santo. Lo pedimos, con una confianza absoluta, para hoy, el hoy de Dios: y esto se nos concede, sobre todo, en la Eucaristía, que anticipa el banquete del Reino venidero.

¿Por qué decimos “Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”? (CEC 2838-2839; 2862)

Al pedir a Dios Padre que nos perdone, nos reconocemos ante Él pecadores; pero confesamos, al mismo tiempo, su misericordia, porque, en su Hijo y mediante los sacramentos, “obtenemos la redención, la remisión de nuestros pecados” (Col 1, 14). Ahora bien, nuestra petición será atendida a condición de que nosotros, antes, hayamos, por nuestra parte, perdonado.

¿Cómo es posible el perdón? (CEC 2840-2845; 2862)

La misericordia penetra en nuestros corazones solamente si también nosotros sabemos perdonar, incluso a nuestros enemigos. Aunque para el hombre parece imposible cumplir con esta exigencia, el corazón que se entrega al Espíritu Santo puede, a ejemplo de Cristo, amar hasta el extremo de la caridad, cambiar la herida en compasión, transformar la ofensa en intercesión. El perdón participa de la misericordia divina, y es una cumbre de la oración cristiana.

¿Qué significa “No nos dejes caer en la tentación”? (CEC 2846-2849; 2863)

Pedimos a Dios Padre que no nos deje solos y a merced de la tentación. Pedimos al Espíritu saber discernir, por una parte, entre la prueba, que nos hace crecer en el bien, y la tentación, que conduce al pecado y a la muerte; y, por otra parte, entre ser tentado y consentir en la tentación. Esta petición nos une a Jesús, que ha vencido la tentación con su oración. Pedimos la gracia de la vigilancia y de la perseverancia final.

¿Por qué concluimos suplicando “Y líbranos del mal”? (CEC 2850-2854; 2864)

El mal designa la persona de Satanás, que se opone a Dios y que es “el seductor del mundo entero” (Ap 12, 9). La victoria sobre el diablo ya fue alcanzada por Cristo; pero nosotros oramos a fin de que la familia humana sea liberada de Satanás y de sus obras. Pedimos también el don precioso de la paz y la gracia de la espera perseverante en el retorno de Cristo, que nos librará definitivamente del Maligno.

¿Qué significa el “Amén” final? (CEC 2855-2856; 2865)

“Después, terminada la oración, dices: Amén, refrendando por medio de este Amén, que significa “Así sea”, lo que contiene la oración que Dios nos enseñó”

(San Cirilo de Jerusalén).

Padre Nuestro -Original en Arameo- (Parte I)

La oración del Padre Nuestro es única ya que N.S. Jesucristo nos enseña a llamar a Dios ,Padre, y pues es claro que desde el principio la Iglesia a sido la guardiana de preservar todas las verdades reveladas por Dios.
Actualmente anda circulando en muchas partes versiones "alternativas" del Padre Nuestro, que tienen influencias de New Age, budismo, yoga y panteismo, que no tiene nada que ver con la verdadera traducción del Arameo al Griego, Latin y posteriormente a todos los demás idiomas, piensan que el decir una mentira muchas veces lo convertirá en verdad, pero no es así.
Supuestamente en una piedra de marmol blanca hallada en el huerto de los Olivos se encontró la verdadera traducción, que difiere de la original consignada en los Evangelios y que solo en su imaginación gnóstica y del new age existe, porque he tratado de buscar y corroborarlo y pues no hay datos ni pruebas reales, mas que un mito que se ha propagado por los medios esotéricos, pero que no tiene que ver con la verdadera oración del Señor.
Yo me pregunto dónde esta la dichosa piedra de marmol con el Padre Nuestro que dicen los de la New Age.

Pensemos lo siguiente, N.S. Jesucristo habló y predicó en arameo, fue la lengua en que seguramente pronunció esta oración, y cuando se empezó a difundir el Evangelio fue en Griego la lengua común del Mediterraneo.
El Evangelio se propagó por todo el mundo principalmente en Griego y Latín, idiomas que eran considerados de uso común, culto y universal por el mundo conocido en esa época situandonos en el siglo I d.C. durante el apogeo del Imperio Romano, ahora bien las traducciones que devinieron del Arameo-Griego-Latín, forzosamente se tuvieron que adaptar a otros idiomas y giros linguisticos, de filología y de sintaxis se vio adaptada en cada ocasión que se tradujo de Griego y Latin a otros idiomas, y para los que conocen de linguistica histórica, por eso hay pequeñas variantes que pareciera que se alejan de la interpretación original, pero es cuando las traducciones a otros idiomas no expresan la riqueza y toda la complejidad que una palabra en Griego ó Latin puede expresar a diferencia del Español, Ingles o cualquier otro idioma, finalmente nuestra versión castellana actual, reformada en la década del '90, por ejemplo al cambiar "deudas"(debita), que era literal del latín pero que en nuestros idiomas no tiene el amplio sentido que tiene en latín, por "ofensas", que se parece mucho al sentido latino de la palabra, y más todavía, al sentido de la palabra griega original. Lamentablemente, en los idiomas modernos es imposible expresar en una sola frase el doble sentido del último verso. En latín (malum)*, lo mismo que en griego (ponerós), la palabra que traducimos como "líbranos del 'mal'" quiere decir también 'El Malo', es decir, el Demonio, por lo que la frase dice -simultáneamente- "líbranos del mal" y "líbranos del Maligno":

En cuanto a la oración misma, la versión en Lucas 11,2-4, dada por Cristo en respuesta a la solicitud de sus discípulos, difiere en algunos detalles menores de la forma introducida por San Mateo (6,9-15) en medio del Sermón de la Montaña, pero claramente se ve que no existe razón alguna por la cual estas dos ocasiones deban ser consideradas como idénticas. Sería casi inevitable que si Cristo les enseñó esta oración a sus discípulos, tendría que haberla repetido más de una vez. Parece probable, a partir de la forma en que aparece el Padre Nuestro en la "Didajé",o "Liturgia de los Apostoles"(70 d.C.) que la versión en San Mateo fue la que adoptó la Iglesia desde el principio con fines litúrgicos. Nuevamente, no se le puede atribuir gran importancia a las semejanzas encontradas entre las peticiones de la oración del Señor y aquellas encontradas en oraciones de origen judío que se usaban en tiempos de Cristo. Ciertamente, no hay razón para tratar la fórmula cristiana como un plagio, pues en primer lugar las semejanzas son más bien parciales y, en segundo lugar, no tenemos una evidencia satisfactoria de que las oraciones judías hayan sido realmente de fecha anterior.

En la liturgia de la Iglesia, el Padre Nuestro ocupa un lugar preeminente, San Jerónimo afirmó (Adv. Pelag, III, 15) que "nuestro Señor mismo enseñó a sus discípulos que diariamente en el sacrificio de su cuerpo ellos deberían enfatizar el decir "Padre Nuestro..., etc". San Gregorio le otorgó al Padre Nuestro su lugar actual inmediatamente después del Canon y antes de la fracción, y era una antigua costumbre que toda la asamblea debía responder con las palabras "Sed libera nos a malo". En las liturgias griegas, un lector recita el Padre Nuestro en voz alta mientras que el sacerdote y la gente lo repiten en silencio. Además, en el rito del bautismo, el rezo del Padre Nuestro ha sido desde los primeros tiempos un rasgo relevante, y en el Oficio Divino aparece repetidamente además de ser recitado tanto al principio como al final.

Cabe resaltar que el texto más antiguo encontrado y conservado del "Padre Nuestro" es en Griego y esta a resguardo de la Iglesia Católica en la Biblioteca Vaticana, se trata del Papiro Bodmer XIV-XV o tambien conocido como P75 y es del Evangelio de Lucas y data de principios del siglo III d.C.

Veamos ahora que dicen el Evangelio según San Mateo (Mt 6,7-13):

7 Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles,

que se figuran que por su palabrería van a ser
escuchados.
8 No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe
lo que necesitáis antes de pedírselo.
9 «Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás
en los cielos, santificado sea tu Nombre;
10 venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la
tierra como en el cielo.
11 Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;
12 y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros
hemos perdonado a nuestros deudores;
13 y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del
mal.

Y según San Lucas (Lc 11,2-4):

2 El les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre,
santificado sea tu Nombre, venga tu Reino,
3 danos cada día nuestro pan cotidiano,
4 y perdónanos nuestros pecados porque también
nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y
no nos dejes caer en tentación.»


En estos textos esta basado la oración del Señor o Padre Nuestro, veamos ahora algunas precisiones en cuanto idiomas.

LA ORACIÓN DEL SEÑOR: PADRE NUESTRO


Padre nuestro (Español)

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoynuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

Pater Noster (Latín)

Pater noster qui es in caelis:
sanctificetur Nomen Tuum;
adveniat Regnum Tuum;
fiat voluntas Tua,
sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum
quotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos
dimittimus debitoribus nostris;
et ne nos inducas in tentationem;
sed libera nos a Malo. Amen

Πάτερ ἡμῶν (Griego)

Πάτερ ἡμῶν ὁ ἐν τοῖς οὐρανοῖς,
ἁγιασθήτω τὸ ὄνομά σου•
ἐλθέτω ἡ βασιλεία σου•
γενηθήτω τὸ θέλημά σου,
ὡς ἐν οὐρανῷ καὶ ἐπὶ τῆς γῆς•
τὸν ἄρτον ἡμῶν τὸν ἐπιούσιον δὸς ἡμῖν σήμερον
καὶ ἄφες ἡμῖν τὰ ὀφειλήματα ἡμῶν, ,
ὡς καὶ ἡμεῖς ἀφίεμεν τοῖς ὀφειλέταις ἡμῶν•
καὶ μὴ εἰσενέγκῃς ἡμᾶς εἰς πειρασμόν,
ἀλλὰ ῥῦσαι ἡμᾶς ἀπὸ τοῦ πονηροῦ.

Doxologia en griego
[Ὅτι σοῦ ἐστιν ἡ βασιλεία καὶ ἡ δύναμις καὶ ἡ δόξα εἰς τοὺς αἰῶνας•]
ἀμήν.

Padre Nuestro Transliterado del Griego

Páter hemón, ho en tois ouranoís
hagiastheto to ónomá sou
eltheto he basileía sou
genitheto to thélemá sou
hos en uranói, kai epí tes ges
ton arton hemón ton epiousion dos hemín sémeron
kai aphes hemín ta opheilémata hemón
hos kai hemeís aphíemen tois opheiletais hemón
kai me eisenenkeis hemás eis peirasmón
allá rhusai hemás apó tou poneroú

Doxología transliterada

[Hoti sou estin he basileía, kai he dynamis, kai he doxa eis tous aionas],
amén

····························
Vale la pena resaltar del Catecismo de la Iglesia Católica(CEC) para profundizar sobre esto mismo

¿Cuál es el origen de la oración del Padre nuestro?
(Catecismo de la Iglesia Católica= CEC 2759-2760; 2773)

Jesús nos enseñó esta insustituible oración cristiana, el Padre nuestro, un día en el que un discípulo, al verle orar, le rogó: “Maestro, enséñanos a orar” (Lc 11, 1). La tradición litúrgica de la Iglesia siempre ha usado el texto de San Mateo (6, 9-13).

“LA SÍNTESIS DE TODO EL EVANGELIO”


¿Qué lugar ocupa el Padre nuestro en las Escrituras? (CEC2761-2764; 2774)

El Padre nuestro es “el resumen de todo el Evangelio” (Tertuliano); “es la más perfecta de todas las oraciones” (Santo Tomás de Aquino). Situado en el centro del Sermón de la Montaña (Mt 5-7), recoge en forma de oración el contenido esencial del Evangelio.

¿Por qué se le llama “la oración del Señor”? (CEC 2765-2766; 2775)

Al Padre nuestro se le llama “Oración dominical, es decir “la oración del Señor”, porque nos la enseñó el mismo Jesús, nuestro Señor.

¿Qué lugar ocupa el Padre nuestro en la oración de la Iglesia? (CEC 2767-2772; 2776)

Oración por excelencia de la Iglesia, el Padre nuestro es “entregado” en el Bautismo, para manifestar el nacimiento nuevo a la vida divina de los hijos de Dios. La Eucaristía revela el sentido pleno del Padre nuestro, puesto que sus peticiones, fundándose en el misterio de la salvación ya realizado, serán plenamente atendidas con la Segunda venida del Señor. El Padre nuestro es parte integrante de la Liturgia de las Horas.

“PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO”


¿Por qué podemos acercarnos al Padre con plena confianza?
(CEC 2777-2778; 2797)

Podemos acercarnos al Padre con plena confianza, porque Jesús, nuestro Redentor, nos introduce en la presencia del Padre, y su Espíritu hace de nosotros hijos de Dios. Por ello, podemos rezar el Padre nuestro con confianza sencilla y filial, gozosa seguridad y humilde audacia, con la certeza de ser amados y escuchados.

¿Cómo es posible invocar a Dios como “Padre”? (CEC2779-2785; 2789; 2798-2800)

Podemos invocar a Dios como “Padre”, porque el Hijo de Dios hecho hombre nos lo ha revelado, y su Espíritu nos lo hace conocer. La invocación del Padre nos hace entrar en su misterio con asombro siempre nuevo, y despierta en nosotros el deseo de un comportamiento filial. Por consiguiente, con la oración del Señor, somos conscientes de ser hijos del Padre en el Hijo.

¿Por qué decimos Padre “nuestro”? (CEC 2786-2790; 2801)

“Nuestro” expresa una relación con Dios totalmente nueva. Cuando oramos al Padre, lo adoramos y lo glorificamos con el Hijo y el Espíritu. En Cristo, nosotros somos su pueblo, y Él es nuestro Dios, ahora y por siempre. Decimos, de hecho, Padre “nuestro”, porque la Iglesia de Cristo es la comunión de una multitud de hermanos, que tienen “un solo corazón y una sola alma” (Hch 4, 32).

¿Con qué espíritu de comunión y de misión nos dirigimos a Dios como Padre “nuestro”? (CEC 2791-2793; 2801)

Dado que el Padre nuestro es un bien común de los bautizados, éstos sienten la urgente llamada a participar en la oración de Jesús por la unidad de sus discípulos. Rezar el Padre nuestro es orar con todos los hombres y en favor de la entera humanidad, a fin de que todos conozcan al único y verdadero Dios y se reúnan en la unidad.

¿Qué significa la expresión “que estás en el cielo”? (CEC 2794-2796; 2802)

La expresión bíblica “cielo” no indica un lugar sino un modo de ser: Dios está más allá y por encima de todo; la expresión designa la majestad, la santidad de Dios, y también su presencia en el corazón de los justos. El cielo, o la Casa del Padre, constituye la verdadera patria hacia la que tendemos en la esperanza, mientras nos encontramos aún en la tierra. Vivimos ya en esta patria, donde nuestra “vida está oculta con Cristo en Dios” (Col 3, 3).


(Continua en Padre Nuestro -Original en Arameo- (Parte II))

La espera y la confianza en Dios. (y su Justicia)

...Gran parte de la vida de un Cristiano.
Discutía con alguien sobre si Dios catigaba o no y me puse a buscar en la Biblia (porque parace que si no viene de ahi no srve nada de lo que digas) ejemplos al respecto. Encontré algo muy interesante en esa búsqueda que puede servir como ejemplo ante situaciones en las que la "bronca" nos domina por no ser responsables de ciertas situaciones de nuestra vida, que exceden nuestro control y que NADA podemos hacer para cambiarlo. Para variar, David (figura del creyente Cristiano) nos tiene cositas en el Salmo 37 que, espero, me ayuden a ejemplificar. Y dice:

Confía en el Señor y practica el bien;
habita en la tierra y vive tranquilo:
que el Señor sea tu único deleite,
y él colmará los deseos de tu corazón.

Encomienda tu suerte al Señor,
confía en él, y él hará su obra;
hará brillar TU justicia como el sol
y TU derecho, como la luz del mediodía.

Descansa en el Señor y espera en Él;
no te exasperes por el hombre que triunfa,
ni por el que se vale de la astucia
para derribar al pobre y al humilde.

DOMINA TU ENOJO, REPRIME TU IRA;
NO TE EXASPERES, NO SEA QUE OBRES MAL:
porque los impíos serán aniquilados,
y los que esperan al Señor, poseerán la tierra.

[...] El malvado urde intrigas contra el justo,
y al verlo, rechinan sus dientes;
pero el Señor se burla de él,
sabiendo que se le acerca la hora.

[...]El Señor se preocupa de los buenos
y su herencia permanecerá para siempre;
no desfallecerán en los momentos de penuria,
y en tiempos de hambre quedarán saciados.

[...] El Señor asegura los pasos del hombre
en cuyo camino se complace:
aunque caiga no quedará postrado,
porque el Señor lo lleva de la mano.

Yo fui joven, ahora soy viejo,
y nunca vi a un justo abandonado,
ni a sus hijos mendigando el pan;
Él presta siempre con generosidad
y su descendencia será bendecida.

Aléjate del mal, practica el bien,
y siempre tendrás una morada,
porque el Señor ama la justicia
y nunca abandona a sus fieles.

[...]EL MALVADO ESTÁ AL ACECHO DEL JUSTO
CON LA INTENCIÓN DE MATARLO,
pero el Señor NO LO ABANDONA EN SUS MANOS
ni deja que lo condenen en el juicio.

[...]Observa al inocente, fíjate en el bueno:
el que busca la paz tendrá una descendencia;
pero los pecadores serán aniquilados
y su descendencia quedará extirpada.[...]

El estilo del Salmo es sentencioso, eso es claro, pero por mas allá de eso y el regocijo en los hijos de Dios que anhelan justicia, me gustaría resaltar ante todo que la obra de Dios es por medio de la fe y por esa fe DEBEMOS tener confianza que somos hijos de un Dios vivo que creo todo el universo y que dio a SU hijo Jesus en la cruz para que fuéramos salvos. Cómo no vamos a creer y confiar en Él, cuando su misericordia es garantizada y su justicia perfecta.

Encomendar al Señor nuestro camino es muy importante, no solo para glorificarnos en su justicia sino para alabarle en su sabiduría. Una vez que hemos puesto en las manos de Dios todos nuestros deseos e ilusiones, debemos ORAR para que Él nos prepare a recibir la bendición o deseo que estamos pidiendo.
Todos los días debemos pedir que nos ayude, nos de sabiduría e inteligencia para mantenernos en su camino y en su palabra.
Hay una parte de este Salmo que me deja pensando mucho y es cuando declara "Descansa en el Señor y espera en Él" y es porque descansar implica algo que es muy dificil: SILENCIO, INTIMIDAD y TRANQUILIDAD, lo cual es muy dificil cuando se está perturbado por algo, ya que lo primero es perder la tranquilidad (conditio sine qua non) llenando de "gritos" (pensamientos) todo nuestro propio ser haciéndonos perder, en consecuencia, nuestra intimidad con el Señor.
Guardar silencio y esperar en Él con paciencia es la parte más dificil de todas, más cuando pasan los meses, los años y no hay frutos de nuestros pedidos en oración.

Un gran maestro y profesor me dijo una vez:

"El esperar es una advertencia de protección."

Cuando el Señor te dice ESPERA es por que quiere enseñarnos una lección importante antes de que obtengamos lo que queremos.
Hay algo FUNDAMENTAL en todo lo relacionado con nuestro Padre y nuestra voluntad que es el ORAR; que NUNCA, JAMÁS nos falte esto. Sino NADA de lo que podamos alcanzar será de riqueza espiritual para nosotros.

Si pasamos la prueba de fuego de esperar confiados en el Señor y sin enojarnos, Dios no solo nos va a dar lo que quisimos, sino muchas cosas más y mejores.
Escrito está que no quiere lo mas simple para sus hijos, quiere darnos lo mejor pero solo si confiamos en Él, hacemos el bien (su voluntad), deleitándonos y sobrándonos con su palabra.

En definitiva, encomendando a Él nuestro camino, guardando silencio y esperando
en confianza.

¿QUIÉN ES LA VIRGEN MARÍA?

Según entiendo trataré de explicarlo procurando ser claro y conciso ante las preguntas mas frecuentes que se nos ocurren a quienes no somos católicos con respecto a la Santísima Virgen.
María, que en hebreo quiere decir "Señora" o según otros, "Mar profundo de Tristeza", es la mujer con la cual se abre la promesa en la antigua alianza (Gen. 3:15) y con la cual cierra Simeón la antigua profecía (Lc. 2, 25-35).

Es la Mujer que ha tenido un mayor contacto con la Santísima Trinidad en la historia. El Padre la selecciona entre todas las mujeres,
El Espíritu Santo engendró un hijo en sus entrañas y la segunda persona tomó carne y sangre en su vientre.
Si por Eva entró el pecado en el mundo, por la Virgen María entró la Salvación.

¿POR QUÉ MARÍA ES CENTRO DE ATAQUE HOY EN DÍA?

Desde el Génesis fue profetizada la "Enemistad entre la Mujer y el demonio" (Gen. 12, 13-18).
También está escrito que el demonio hará la guerra a los hijos de la Mujer. Esta es la razón por la cual María es centro de división entre los cristianos y no de unión.

¿POR QUÉ LA IGLESIA ES LA GRAN DEFENSORA DE MARÍA?

Porque María es nuestra Madre ya que la recibimos de Jesús en la Cruz, (Jn. 19, 25-28).
Juan representa a toda la Iglesia, además, la gran promesa en Gn. 3, 15 dice que quienes podrían vencer a la descendencia de la serpiente, serían los hijos o descendencia de la Mujer.
Nosotros somos la descendencia de la Mujer, esta Mujer es la Virgen María. Si el pueblo de Israel, son los hijos en la Fe de Abraham, nosotros somos los hijos en la Fe de María, la primera que acepto a Cristo como Señor y Salvador, la primera que recibió la unción del Espíritu Santo (Lc. 1).

¿POR QUÉ LA IGLESIA CATÓLICA LLAMA A MARÍA MADRE DE DIOS?

En el evangelio de San Lucas 1, 39-45, Isabel, llena del Espíritu Santo dijo, "Que favor que la Madre de mi Señor venga a mí". La palabra griega para definir Señor que utiliza Isabel es "Kurios" que es la misma que se utiliza en la versión griega del Antiguo Testamento para traducir "Adonai". Cuando una persona habla bajo la unción del Espíritu Santo es Él quien habla, luego fue el mismo Espíritu Santo quien llama a María, Madre de Dios. Por ello el catolisismo afirma esto.

¿TUVO MARIA MÁS HIJOS?

En el evangelio de San Marcos, se mencionan cuatro hermanos de Jesús, Santiago, José, Juda y Simón los cuales nunca son llamados hijos de María. La palabra hebrea "Aha" se utiliza como hermano, tío, primo, pariente; por ejemplo en Génesis 13, 8 se menciona a Lot como "hermano, Aha" de Abraham, sin embargo son tío y sobrino (Gen 12, 5).
En el mismo evangelio de Marcos 15, 40 se nombran a José y Santiago como "hijos" de María; en Juan 19, 25 se aclara que esta María era hermana (Aha) de la Madre de Jesús.
En Hechos 1, 13 se mencionan a Simón y Judas como seguidores del Maestro.

¿QUÉ RELACION TUVO JOSÉ CON MARÍA?

La relación de José con la Virgen María fue la de proveer legalidad y sostén al Redentor. En Mateo 2, 3 el Ángel le dice a José, "Toma al Niño y a su Madre". La forma hebrea para referirse a la mujer de José, es la Madre de Jesús. San Mateo 1, 18 dice "No la conoció hasta que parió a su hijo primogénito". Él "hasta", indica anterioridad, no condiciona lo que ocurrió después.
En Segunda de Samuel 6, 23 dice "Micol hija de Saúl, no tuvo más hijos hasta, que murió".
¿Tuvo hijos después de muerta?

¿POR QUÉ SE AFIRMA QUE MARÍA NO TUVO PECADO?

Jesús estuvo bajo la Ley. En la ley, el pecado lo transfería la madre (Salmo 51, 7). Jesús NO puede tener pecado por lo tanto, por el poder de Dios, María fue preservada del pecado. En tanto a su maternidad, la palabra griega que se traduce llena de gracia es: Kecharito, la cual quiere decir que fue, que es y que será llena de gracia. La gracia es la ausencia del pecado. María se proclama en el Magnificat "Me alegro en el Dios que me salva" faltan 33 años para el calvario y la Salvación y ya María se proclama en presente Salvada.

¿POR QUÉ LA IGLESIA DICE QUE MARÍA FUE LLEVADA AL CIELO EN CUERPO Y ALMA?

En principio esto no está en la Biblia.
La Asunción de María no esta bíblicamente expresada, pero está en la tradición de la Iglesia. Muchas personas se preguntan, ¿por qué no está en la Biblia? A lo cual yo mismo me respondo que tampoco Martín Lutero está y sabemos que existió. Estos fueron hechos que sucedieron después de terminados los libros que componen los Evangelios, sin embargo aunque no está en la Biblia, ésta no la contradice, pues antes de María, Henoc en Gen 5, 24 y Elías en II deReyes 2, 11 fueron llevados en cuerpo y alma al cielo.

¿POR QUÉ LA IGLESIA LLAMA A MARÍA REINA?

Dice la Palabra "El que se humilla será ensalzado". María se humilla a esclava (Lc 1, 38) y Jesús la ensalza a lo opuesto que es, Reina, ¿lógico verdad?. Además en I Reyes 2, 19 dice que en el Reino de David la madre del Rey se sienta a la derecha del Rey. Jesús es Rey (Jn 18, 37) es heredero del reino de David (Lc 1, 32) por lo tanto el lugar de María es un trono a la derecha de su Hijo que es Rey.

¿POR QUÉ LOS CATÓLICOS LE ORAN A MARIA?

En Juan 2, 1-12
María demostró hasta la saciedad su poder de intercesión."Pero es que hay un solo intercesor y es Cristo" me digo inmediatamente. Cierto, ante el Padre solo existe un sólo intercesor que es Jesús, pero, asi mismo, ante Jesús, María intercede por nosotros. Al igual que un pastor ora por un enfermo ante Jesús, de la misma manera María ora por nosotros.

"Pero María esta muerta"

Un error gravísimo, Lucas 20, 38 dice": Que Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para El todos viven". Además Apocalipsis 6, 9-10 y 8, 3 nos muestra a las almas clamando a DIOS aun después de abandonar este mundo.

"LOS CATÓLICOS ADORAN A MARIA"
Según lo veo, los católicos honran a María como lo hacia Jesús y la proclaman bendita, cumpliendo la profecía bíblica (Lc 1, 48) pero la adoración es única y propia de Dios y María es criatura, eso queda claro.

¿POR QUE REZAN EL ROSARIO SI NO ESTÁ EN LA BIBLIA?
Creo que no hay oración más Bíblica que el rosario. Todos los misterios están en la Biblia. El Padre Nuestro, también esta en la Biblia así como la primera parte del Ave María. El Rosario es una oración más Bíblica que muchas que se hacen en algunas iglesias.
En cuanto a la repetición, dice Marcos 14,39 que Jesús repetía muchas veces la misma oración, el rosario es una meditación en una oración.

ALGUNAS PERSONAS DICEN QUE LAS APARICIONES DE MARÍA SON COSAS DEL DEMONIO.
Completamente falso. María según Apocalipsis 12, tiene la misión de anunciar la segunda venida de Cristo. En las apariciones, María, no trae al mundo mensajes propios, trae un mensaje Evangélico de conversión, arrepentimiento y retorno a las Escrituras.
El demonio no puede predicar conversión a Jesús. Y los frutos de Paz, conversión y alegría que se ven en las personas que asisten a estos eventos no pueden venir del maligno.
Dice la Escritura que atribuir al demonio las obras de Dios es pecado contra el Espíritu Santo y éste no es perdonado (Mateo 12, 22-32). Ojo con esto.

Hermanos, dice Timoteo 2, 23-24 que la Biblia es para edificación no para discusión. Ama a María y Ella te llevara al JESUS que tanto buscas, pues ella lo conoce muy bien, lo llevó en su vientre por nueve meses, lo alimentó, cuidó y guió por 30 años. Nadie lo conoce como Ella. Nadie le da Gloria a Dios quitándole Honra a María, pues según los hechos la Honra de María es la gloria de Dios.

La súplica a Dios

El texto 1 Sam 1 muestra que el pueblo de Israel necesita volverse al Señor, salir de su esterilidad traducida en decadencia social, política y religiosa para hacerse de nuevo fecundo, acogiendo el proyecto de vida que Dios tiene para él. Vamos a mirar atentamente a Ana, esposa preferida de Elcaná; también fijar la atención en él, hombre justo, piadoso, cumplidor de las prescripciones de la Ley. Contemplarla permite entrar en un modelo de suplicación, que luego se transformará en alabanza y acción de gracias. 
••• 
Como introducción al texto mencionado de 1 Sam 1 y previo al análisis breve, propongo un texto de Moisés de León (1250-1305), gran místico judío, que ofrece un bello texto que puede iluminar esta reflexión: 
La Torah sabe que quien tiene un corazón sabio frecuenta su casa. ¿Y qué hace? Desde dentro del palacio le muestra su rostro y su belleza, pero en seguida vuelve a su aposento y se esconde de nuevo. Sólo él la ve, y su corazón, su alma y todo su ser se sienten seducidos por ella. Así pues, la Torah se revela y esconde a la vez y está ebria de amor por el amado mientras suscita amor dentro de él. Ven y mira, esta es la senda de la Tora. 
[Zohar, Libro del Esplendor] 

1 Samuel 
Elcaná subía de año en año desde su ciudad para adorar y ofrecer sacrificios a Yahveh Sebaot en Silo. El día en que Elcaná sacrificaba, daba sendas porciones a su mujer Peniná y a cada uno de sus hijos e hijas, pero a Ana le daba solamente una porción, pues aunque era su preferida, Yahveh había cerrado su seno. Su rival la zahería y vejaba de continuo, porque Yahveh la había hecho estéril. Así sucedía año tras año; Ana lloraba de continuo y no quería comer. Elcaná su marido le decía: «Ana, ¿por qué lloras y no comes? ¿Por qué estás triste? ¿Es que no soy para ti mejor que diez hijos?» Pero después que hubieron comido en la habitación, se levantó Ana y se puso ante Yahveh. Estaba ella llena de amargura y oró a Yahveh llorando sin consuelo, e hizo este voto: «¡Oh Yahveh Sebaot! Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y acordarte de mí, no olvidarte de tu sierva y darle un hijo varón, yo lo entregaré a Yahveh por todos los días de su vida y la navaja no tocará su cabeza». Como ella prolongase su oración ante Yahveh mientras rezaba y rezaba al Señor, el sacerdote Elí observaba sus labios. Y como Ana oraba en silencio, y no se oía su voz aunque movía los labios, Elí la creyó borracha y le dijo: «¿Hasta cuándo va a durar tu embriaguez?» Ana le respondió: «No, señor; soy una mujer acongojada; que desahogo mi alma ante Yahveh». Elí le respondió: «Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda lo que le has pedido». Ella dijo: «Que tu sierva halle gracia a tus ojos». Se fue la mujer por su camino, comió y no pareció ya la misma. Se levantaron de mañana y, después de haberse postrado ante Yahveh, regresaron, volviendo a su casa, en Ramá. Elcaná se unió a su mujer Ana y Yahveh se acordó de ella. Concibió Ana y llegado el tiempo dio a luz un niño a quien llamó Samuel, «porque, dijo, se lo he pedido a Yahveh». Cuando lo hubo destetado, lo subió consigo, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, e hizo entrar en la casa de Yahveh, en Silo, al niño todavía muy pequeño. Inmolaron el novillo y llevaron el niño a Elí y ella dijo: «Óyeme, señor. Por tu vida, señor, yo soy la mujer que estuvo aquí junto a ti, orando a Yahveh». Este niño pedía yo y Yahveh me ha concedido la petición que le hice. Ahora yo se lo cedo a Yahveh por todos los días de su vida; está cedido a Yahveh». Y le dejó allí, a Yahveh
Esta es la escena inaugural de los libros de Samuel. Una mujer despreciada, acongojada, triste, estéril, pide la vida. Ana con su esposo sube cada año en peregrinación al templo de Silo para ofrecer sacrificios. Peregrina con regularidad, peregrina para encontrar al Señor con el pueblo que marcha hacia el santuario. En el templo Ana es huésped de Dios a quien habla. Allí vive momentos esenciales. En Silo tiene lugar el doble encuentro de Ana, que escucha las palabras de amor de su marido: ¿Acaso no valgo para ti más que diez hijos? Y que habla a Yahveh: Si te dignas mirar la aflicción de tu sierva y acordarte de mí, no te olvidas de tu sierva y le das un hijo varón, yo lo entregaré a Yahveh por todos los días de su vida. 

Ana, dolorida y agobiada se rinde por completo a la confianza en Dios. Su corazón se derrama en lágrimas y gemidos silenciosos: Si he estado hablado hasta ahora, ha sido por pura congoja y aflicción. A menudo la aflicción abre a la interiorización y establece relaciones nuevas con los otros, con el Otro. Esta mujer descubre nuevos matices, más hondos, en su escucha a su marido y en su palabra de llanto y silencio, se encuentra con su Dios a quien presenta su dolor en suplicación esperanzada. Orar implica entrar en nuestro interior, hacer silencio, disponernos al encuentro, comunicarnos. Ana desea la vida y la pide a Dios; la pide con una amplitud que sobrepasa lo esperado. Ella quiere un hijo, una descendencia, no para ella ni para rivalizar con Peniná, sino para entregarlo a Dios. Samuel “pedido a Dios”, don de Dios, de nuevo es dado a Dios. La maternidad biológica es una experiencia de fecundidad venida de Dios. Ana “agraciada” será una estéril que da a luz a profusión, como lo reconoce en su cántico (1 Sam 2, 5), una mujer cuya esterilidad se hace fecunda con amplitud: Ana dio a luz tres hijos y dos hijas y el niño Samuel seguía creciendo ante el Señor (1 Sam 2, 20-21). 

Al salir del santuario Ana es otra: Se fue la mujer por su camino, comió y no pareció ya la misma. El desahogo ante Dios, la seguridad en El, transforma la vida. Yo me alegro en Ti de corazón…, estoy alegre, proclama en su cántico (1 Sam 2,1). Ahora Ana es distinta, camina erguida, levanta los ojos, marcha hacia su casa. 
Ana se pone de pie para aclamar a Dios: Mi corazón se regocija por el Señor, mi frente se levanta gracias al Señor (1 Sam 2,1). La súplica conduce a la alabanza. Alabanza y bendición al Señor porque es grande, porque su amor es eterno, porque escucha los gritos de los pobres, porque humilla y enaltece, porque es roca, baluarte, fortaleza. Porque perdona, consuela, anima, envía… 

Esta mujer anuncia tiempos nuevos. Subraya en su cántico luminoso (1 Sam 2,1-10) hasta qué punto Dios está en el origen de toda vida. La fecundidad de Ana se continúa de otras maneras. Lo que Ana encarna en su tiempo se desarrolla ampliamente. En el último versículo del cántico anuncia al ungido, al Mesías del Señor (1 Sam 2,10). Su cántico habrá de resonar en el cántico de María, el Magníficat, cuando visitó a su pariente Isabel. 

Que acogiendo el don de Dios al orar con su Palabra se realice lo que el profeta Jeremías experimentó: Tu Palabra me ha hecho profundamente feliz (Jr 15,16).